Foto:  Vero Altamirano
Foto: Vero Altamirano

[dropcap]L[/dropcap]a mala combinación del alcohol y el exceso de velocidad, suele ser la principal causa de los accidentes viales que a menudo se presentan en la cada vez más conflictiva ciudad de Puebla donde, de paso, las obras viables convierten en un martirio el trayecto de los automovilistas.

Según cifras del INEGI y que se reflejaron en notas periodísticas, en el 2013 más de 70 personas perdieron la vida en accidentes viales y de los accidentes cuantificados en el estado, el 60 por ciento se dieron en la ciudad de Puebla, seguido de municipios como Tehuacán, Atlixco, Izúcar de Matamoros, Cuautlancingo y San Pedro Cholula.

Aunque cada vez perdemos la capacidad de asombro al ver un accidente en cualquier crucero de esta ciudad, las cifras tampoco dejan de llamar la atención ni tampoco la forma en cómo estos incidentes cambian el curso de la historia o acaban con la vida de las personas.[quote align=’left’]En el 2013 más de 70 personas perdieron la vida en accidentes viales[/quote]

Este 28 de octubre, día en que la tradición marca como la fecha para recordar a las personas que fallecieron en accidentes viales, bastaron cinco minutos y menos de cinco calles para ser testigo de cómo la imprudencia de la gente pudo tener fatales consecuencias, al no tomar la mínima precaución al momento de cruzar las calles.

Primero un tipo que se atraviesa en medio de los autos a mitad de la calle con semáforo en verde y después una señora con carreola que nunca miró la luz del semáforo, pudieron ser víctimas mortales.

Su reacción en el momento en que se dio el incidente solamente fue una sonrisa nerviosa hacia el conductor que, por la imprudencia de esas personas de cruzar la calle sin precaución, se amarró al momento de frenar y se ganó incluso mentadas de madre de la gente que venía detrás de él.

Afortunadamente el momento no fue más allá, pero fue un claro ejemplo de imprudencia de dos personas que nunca midieron el peligro y cruzaron la calle como si fueran de hule y creyeran no les pasara nada.

Esos apenas fueron un par de ejemplos que noté en cuestión de minutos, pero me ha tocado ver también a personas que, con audífonos puestos, se pierden por completo de la realidad y van caminando en su propio mundo; nunca ponen atención por donde caminan y se exponen a ser atropelladas.

De esta manera también detallo que en algunos casos la culpa de algunos accidentes no termina siendo de los automovilistas, también existen personas que por su imprudencia, cambian de un momento a otro la historia y pasan a ser parte de las estadísticas.

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