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Lo extraordinario, antes de revisar la historia

Las tres más recientes películas que vi (en sala, me refiero) tienen en común “lo extraordinario”, asumiendo que lo paranormal –presente en dos de ellas– es extraordinario. La mejor de las tres es Un don excepcional (Gifted), de Marc Webb, el director de la gratísima 500 días con ella y de las películas en torno a Spider-Man de 2012 y 2014. Las otras dos son 7 deseos (Wish upon), de John R. Leonetti, y Premonición (2:22), de Paul Currie, que son las inmersas en tramas sobre lo paranormal. Brevemente ubico a las tres. El melodrama Un don excepcional versa sobre una niña-genio huérfana (la estupenda Mckenna Grace), de apenas 7 años, cuya feliz vida se pone en riesgo cuando su abuela materna (Lindsay Duncan) intenta quitársela judicialmente a su propio hijo (Chris Evans), a quien la niña adora pues ha crecido con él. Venturosamente, el director Webb construye la película no sólo en función de esta crisis de familia, sino también desde revelaciones de su entorno, lo que la hace más consistente y genuina. Una cinta muy recomendable, que es sensible, tiene substancia dramática, sabe emplear el humor y que se fortalece en sus muy buenas actuaciones (acompañando a Grace y Evans, aplausos para la infalible Octavia Spencer como Roberta, la enérgica pero amorosa vecina que todos querríamos tener).

En cuanto a 7 deseos, no está del todo mal, lo cual no es un elogio justo por decirlo así. En ella, la muy “promedio” joven Clare (Joey King) se encuentra con una extraña caja oriental herméticamente cerrada, en la que hay frases en chino que ella no puede entender. Pero cuando los deseos de Clare van haciéndose realidad uno a uno, la chica descubre que es por la misteriosa caja –y que por cada uno habrá de pagarse una cuota en sangre– con lo que cosas como “quiero tener dinero”, “quiero que fulano se enamore de mí” y “quiero ser la más popular de la escuela” pierden por completo lo cool. Film para fans del horror fantástico (lo que no necesariamente traduce en fantástico horror) y de películas del tipo Destino final y sus secuelas. Algo compone las cosas la presencia y desempeño de Joey King, a pesar de un contexto en el que todos los personajes parecen empeñados en decidir muy, pero muy mal.

Finalmente, Premonición, un thriller, es una cinta abigarrada, a ratos más bien caótica que compleja, sobre un controlador de vuelos (Michiel Huisman) –seguidor de coincidencias y hábil “lector” de patrones— quien después de un grave incidente en su trabajo comienza a tener inexplicables visiones, en un diario deja vu (o algo así) que se acaba a las 2:22 de la tarde en punto, hora en que la inercia rompe, siempre con violencia. Lo anterior suena bien, pero en Premonición traduce de forma muy confusa, sobre todo en su 2ª mitad, que es cuando al espectador justo le empieza la premonición de que la película va a desbarrancarse; y así es. Tanto, que termina en intento de historia de amor, cuando su planteo indicaba algo muy diferente (pero ya saben: no hay peor película que la que uno no ve). Eso sí, siempre se agradece la presencia de la guapa Teresa Palmer, a quien tuvimos no hace mucho en Hasta el último hombre y Cuando las luces se apagan.

Termino la columna de hoy comentando que esta semana estrena por todo el mundo (pero no en México) Dunkirk, de Christopher Nolan, a la que los críticos que la han visto califican con un alucinante 9.7 (!!), llamándola “incuestionable obra maestra”. Por supuesto, tiene que ver con el cerco sufrido por soldados aliados, durante la 2ª Guerra Mundial, en las playas de Dunkirk –Francia– y con su eventual rescate después de nueve angustiosos días, en mayo-junio de 1940. Actúan Tom Hardy, Cillian Murphy, Kenneth Branagh y Mark Rylance, entre los nombres más conocidos. Su tagline es inspirador: Cuando 400 mil hombres no pudieron llegar a casa, fue su casa la que vino por ellos. Ojalá tengamos a Dunkirk pronto entre nosotros.

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