El arranque de Elton y el sátano de Ma

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Rocketman, de Dexter Fletcher, es una película sólida, que incluso escala al grado de “deleite” para quienes son, somos, fans de Elton John. Quien da vida en el film a esta superestrella del pop es Taron Egerton, quien de hecho interpreta todos los números musicales de su personaje. Se trata, claro, de una biopic, desde la infancia de Elton John en su natal Pinner –los 50s y 60s– con recorrido por su efervescente ascenso (y sus encrucijadas) a lo largo de las décadas siguientes. Rocketman no viene edulcorada; entrega al Elton John extraordinariamente talentoso que conocemos, pero también al inestable artista gay y adicto lacerado por su fracturada relación con unos padres disfuncionales.

La película es pues la historia de su éxito, pero también, en armónico balance, la de las circunstancias menos felices de su vida privada, amplificadas por la honda sensibilidad de quien se forjó solo y de la nada. Sobra decirlo: los números musicales son espectaculares y la recreación de conciertos, emocionante; pero reitero que en Rocketman hay bastante más. En especial, genuino rostro humano, sinceridad íntima y, en lo global, un discurso testimonial que –como debe ser– evita cualesquiera juicios, en favor de que eso que aflore (lo que sea), aflore con naturalidad. Acompañan a Egerton en la película, entre otros, Jamie Bell (¡como Bernie Taupin!), Bryce Dallas Howard (como Sheila, la madre de Elton) y Richard Madden (como el productor musical John Reid). De lo más atractivo en cartelera, con la posibilidad, incluso, de que quienes ni siquiera son seguidores de Elton John, por ver la película, se tornen verdaderos fans de este extravagante genio. 

Por su parte, también está llevando gente a las salas Ma (Ma), del mismo Tate Taylor que hace un lustro dirigió Historias cruzadas (The help), una muy buena película ubicada en los 60s en torno a las vidas y trabajo de las mucamas negras en los hogares blancos de EEUU. Ma es un thriller de horror en el que el personaje del título, una mujer mayor (encarnada por Octavia Spencer), hace amistad con un grupo de adolescentes. Se los “gana” comprándoles bebidas en las tiendas –a ellos no se las venden– e incluso prestándoles su sótano para que se reúnan a ingerirlas. ¿Por qué o de dónde tanta amabilidad, que incluso contraviene a la ley? Ma, por supuesto, tiene sus motivos, que son contundentes. A mi juicio, Ma es una película que –aunque por goteo— revela demasiado pronto los “orígenes” de su entramado, lo cual hace menos sorpresivos, menos impactantes, los eventos del tercer acto. Nunca deja de ser absorbente y te mantiene “conectado” a su desarrollo (lo revelan las risitas nerviosas de la audiencia), pero ya con algo de su potencia extraviada por esos breves (e inoportunos) flashbacks que quizá pudieron darse con la película más avanzada. No obstante, termina por gustar a la mayoría, porque está armada en la forma de una muy atípica crowdpleaser que, si bien de horror, entrega sus principales “sorpresas” (sobresaltos, pues) justo como a las audiencias nos gustan: inesperados y de sacudida. ¿Quieren saber su tagline? Welcome to Ma’s

Finalmente: en las salas poblanas ya vemos los trailers de Maestras del engaño (The hustle) –con Anne Hathaway y Rebel Wilson como dos timadoras– y de Érase una vez…en Hollywood, de Tarantino, que regresó de Cannes sin premios.

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