Existen infinidad de conversaciones que pueden interpretarse de muchas maneras. En la mayoría de los casos, lo que se entiende depende del nivel de pensamientos sucios y contexto que se tenga. Pero si se es limpio y puro, no entenderás nada que te provoque una sonrisa pícara y maliciosa.
Aquí algunos ejemplos para que sepan su nivel de albur, doble sentido y mal pensados.
1. Casi por terminar la fiesta alguien ofrece su hogar para continuar el jolgorio: «Amigos, los invito a chupar a mi humilde morada«.
2. En un plática entre amigos, hablan de apodos y sus autores cuando alguien pregunta: «¿ saben quién le puso el «chango» a Fernández en la Uni?».
[quote]Si esbozaron una sonrisa en alguno de estos casos, es que son lo suficientemente malpensados y no depende de que la gente lo diga, sino de lo que ustedes entiendan.[/quote]3. En una entrevista alguien recuerda el sistema de transporte de los 80, cuando circulaba el autobús conocido como «chato». Inevitablemente, queremos saber más: ¿Y tomabas el «chato» diario para ir a la escuela?
4. En el mismo tenor, la siguiente pregunta sería: «¿Y te acuerdas por dónde pasaba el «chato?»
5. En el cine tienen la opción de ver una película y preguntan: «¿La prefieren subtitulada o doblada?
Si esbozaron una sonrisa en alguno de estos casos, es que son lo suficientemente malpensados y no depende de que la gente lo diga, sino de lo que ustedes entiendan.
¿Agregarían alguna?