[dropcap]E[/dropcap]l 5 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora, se incendió la guardería ABC, estancia infantil privada subrogada por el Instituto Mexicano de Seguro Social en la que murieron 49 niños y resultaron heridos 106 más; tenían entre 5 meses y 5 años de edad. El fuego inició en una bodega contigua que almacenaba propiedades del gobierno del estado.

Han pasado 6 años de la tragedia y los padres de los niños afectados siguen esperando justicia y verdad, insatisfechos con versiones oficiales – la verdad histórica – y exigiendo el castigo a los culpables. Los encargados de investigar y sancionar a los responsables, y estos mismos, siguen apostando al olvido, a que el paso del tiempo haga que los deudos ´superen´ su pena.

Esta tragedia – como otras muchas donde no hay justicia ni verdad – representa la realidad mexicana, lejos de la ´normalidad democrática´ que nos quieren vender. No hay democracia si no existe la justicia, si hay quienes disfrutan de fortunas obscenas mientras otros se mueren de hambre, si la brecha entre las élites gobernantes y el pueblo del que dimana su pretendida legitimidad es enorme y creciente.

Estamos en días de meditación, nos dicen, previos a la elección próxima, por eso se suspende la propaganda, para que, con tranquilidad, reflexionemos en como conviene expresarse en las urnas.

Yo los invito, en estos días, a no olvidar, a tratar de imaginar los gritos de esos inocentes, abrasados por el fuego y de tantos otros torturados, baleados, apuñalados, muertos de manera infame, mientras los dueños del poder se preocupan por dar la impresión de una democracia formal, funcional y moderna, con la elección mejor organizada y más vigilada que nunca.

Mi solidaridad con los padres de los pequeños de la guardería ABC. Yo no los olvido.

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