El ser humano debe ser amado por el simple hecho de existir. El amor no debe ser condicionado, de modo que hay que eliminar frases como “te quiero si eres obediente”, “te quiero si eres estudioso”. Es apelar siempre a lo bueno y al reconocimiento. Eliminar de nuestras vidas la devaluación o la descalificación que actúan bombardeando la autoestima.