La semana pasada fui a Walmart de Reforma a comprar unas cosas y al entrar al estacionamiento lo primero con lo que me topé, fue a una señora que venía manejando en sentido contrario.
Claramente era ella la que estaba mal, así que tranquilamente le hice señas de que la circulación iba para el otro lado. Seguramente no había visto la flecha GIGANTE que estaba pintada en el suelo.
Para mi sorpresa, la “doña” manoteaba y me hacía señas como si yo fuera la que tuviera la culpa del cierre de la vía, que ella había ocasionado. No importándole el “desmoche” que estaba generando, cruzó sus brazos y se dispuso a esperar a que yo me moviera.
Para este momento me encontraba bastante molesta y tenía prisa, así que para no hacer más relajo, me orillé (al igual que otros coches) para que la señora pudiera pasar. Después de eso me quedé pensando y recordé que no era la primera vez que esto me pasaba, sino que cada que voy al super, me topo con alguna situación similar.
Otro día me encontré con un señor, que para no dar una vuelta más, quiso salir por una de las entradas, lo que ocasionó que al no atinarle bien a la bajada, dejara casi medio coche en la banqueta. Total que si no es una señora que se mete en sentido contrario, es un señor que entra por la salida y sale por la entrada, o algún chamaco “caguengue” que se mete en el cajón del estacionamiento que tú estabas esperando o simplemente los que se estacionan mal (ocupando dos cajones) o los que se estacionan en lugares prohibidos.
No es posible que seamos así de irrespetuosos y “valemadristas”, nada nos cuesta hacer las cosas bien desde un principio para no ocasionar problemas o malos ratos a las demás personas.
Y esto es sólo en un pequeño espacio como un estacionamiento. Ahora entiendo por qué en las calles de una gran ciudad, las cosas se vuelven caóticas.
¡Hagamos un poco de conciencia, tengamos educación vial!
Fotos: infelix y González-Alba
Jessica Ovalle Ávalos