Dificultades técnicas

713
0

A veces se me seca el cerebro, no puedo escribir… Pienso, y pienso más pero no llega una idea a la cabeza (que sea coherente es lo de menos), me voy y regreso en una hora, un día o dos semanas después, cuando ya tengo algo medio elaborado. Ya les decía que a veces pienso una idea cuando estoy lejos de una hoja y un lápiz, “así pasa cuando sucede” reza he dicho griego por excelencia o algo así.

Llego, me siento (como lo hago en este momento) y escribo yo mismo, pues no tengo secretaria a quien dictarle y me tengo que arriesgar a que me dé síndrome del túnel carpiano sólo para que mis ideas eclécticas lleguen a ustedes gracias a las neuronas afectadas por tantas cosas.

Peleo con Word porque me corrige los acentos, las palabras repetidas y mi uso excesivo de puntuación, escribo algo, no termino ni la palabra y ya está resaltándome en rojo todas mis chorreadas, en azul mis dudas ortográficas y en verde los  errores mínimos.  Pero bueno, es Word, debe tener la razón aunque sigo renuente a poner tildes, y a que las ponga automáticamente este programa, yo como buen ahorrador quiero salvar tinta no poniendo tildes, pero parece que a todo el mundo no le gusta mi idea.

Sobrepaso esta otra dificultad,  pienso, aterrizo y le medio doy forma y orden, logro escribir y revisar que todo está bien. y es cuando viene a veces lo más difícil: ¿cómo carajos le pongo a mi súper creación? Algo no tan elevado como la “levedad del ser” y no tan bajo como cualquiera del libro vaquero. Y entonces me acuerdo de mis clases de redacción, que sea sencillo, corto, englobe la idea, no me pase de 7 palabras, provoque interacción,  curiosidad y un contenido sólido, invite a leer, sea conclusivo pero a la vez flexible en cuanto a la interpretación pero no a la significación final…. Ahora entiendo por qué nomás no la hago de blogero!!

Lo bueno es que lo hago sólo como entretenimiento y no como supervivencia, sino ya estaría escribiendo debajo de un puente.

Foto: Dhammza

Alejandro cadavid

Alejandro Cadavid

¿Cómo me podré describir sin sonar extraño? Aunque, ahora que lo pienso, soy extraño. Cinco años de universidad me han dejado con esquilas creativas en mi cerebro y pocas palabras en mi boca, sólo que cuando hablo, no es para recitar poesía precisamente. Leer más

DEJAR UN COMENTARIO

¡Por favor escribe tu comentario!
Por favor escribe tu nombre aquí