Lo primero que hay que decir de Comer, rezar, amar de Ryan Murphy, es que su sinopsis argumental bien puede ser Julia Roberts come en Italia, reza en India y ama en Bali, pues no hay mucho más que eso (aunque defendamos a la película –porque sale una de nuestras consentidas– argumentando que, pues “la idea es buena” y que “tiene bonitos paisajes”).