Gobiernos y alianzas

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Antes de hablar voy a decir unas palabras. Sí, antes de empezar con la dinámica de nuestro espacio ciudadano, cada programa voy a leer un texto personal, a manera de editorial si así quieren verlo. Este se publicará cada semana en estamosalaire.com en el segmento correspondiente y reflejará mi opinión acerca del asunto que me parezca oportuno.

En esta ocasión me referiré a lo que observo en los gobiernos producto de las alianzas, en Puebla,  entre partidos supuestamente contrarios en lo ideológico. Ya se acabaron las campañas y sus pretextos, ahora hay que actuar. ¿Qué vemos?

En Puebla, entre los aliados, lo abyecto, el olvido hasta del discurso partidario, por falso y demagógico que fuera, para someterse al deseo del ejecutivo correspondiente, estatal o municipal, sin cuestionamiento, ya no digo oposición, ninguno; si acaso un diputado, el dirigente de Convergencia en el congreso ha dicho algo levemente independiente o, más exactamente, conveniente a los intereses de su partido. Los demás ni mú.

En el municipio lo mismo, la actitud aplaudidora, vergonzosa, abyecta pues; los regidores del prd (así, con minúsculas para que no les quede grande) con unas corbatas amarillo huevo como, supongo, manifestación de congruencia política. Patéticos. Lamento mucho, por cierto, ver ahí, así, a alguien a quien estimo, cuyas cualidades siempre reconocí y aprecié. Creo que no valió la pena.

En los titulares del ejecutivo, estatal y municipal, veo similitudes: jóvenes, preparados, con proyecto y, con deshonrosas excepciones, con colaboradores que parecen capaces. Creo que  ellos no son responsables de lo abyecto de sus aplaudidores; me parece que ganaron legítimamente, que cuentan con verdadero apoyo ciudadano y que hubieran ganado igual sin la rémora de los aliados cuya participación solo servirá para adquirir compromisos que resultarán onerosos para el erario público.

Con su partido, Pan y tal vez con el Panal y sus operadores les bastaba. Espero que no se les olvide que el compromiso real es con los ciudadanos comunes, esos que cada vez se organizan más y se comunican mejor.

Menos mal que en Puebla no teníamos conflictos mal resueltos y graves como los de Oaxaca porque ahí es donde primero se verán las necesariamente nefastas consecuencias de las alianzas por mera conveniencia, que, entre otras cosas, cancelan las vías políticas de diálogo y concertación por falta de confianza, muy lógica, en sus gobiernos.

A ver cómo le explica Gabino Cué a los ciudadanos que si hay apoyo de López Obrador y compromiso con su proyecto alternativo, pero también hay apoyo de Calderón y compromiso con su proyecto institucional, que hay buena relación con el SNTE y con la CNTE porque ambos tienen razón, que los policías se defendieron de unos agresores misteriosos que quien sabe de donde salieron y unos policías misteriosos, que quien sabe quién manda, agredieron a unos ciudadanos que eran maestros o miembros de la APPO, o sea, buenos ciudadanos que lo apoyan, etc. Va a tener que acabar diciendo que él es el gobernador “haiga sido como haiga sido” y que lo que pase, si es malo, no es culpa suya sino de unos malosos incongruentes, convenencieros y demagogos.

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