Durante nuestra sección de psicología, la especialista Pipis Planell abordó un tema que atraviesa a muchas familias: los berrinches, especialmente en niñas y niños pequeños. Lejos de verse solo como “mal comportamiento”, explicó que los berrinches son una forma de comunicación emocional cuando aún no se tienen las herramientas para expresar lo que se siente.
La psicóloga señaló que, en la mayoría de los casos, los berrinches están relacionados con:
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Dificultad para expresar emociones.
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Necesidad de atención o validación.
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Falta de límites claros.
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Cansancio, hambre o sobreestimulación.
Entender el contexto es fundamental para no reaccionar desde el enojo, sino desde la guía emocional.
Pipis Planell compartió algunas recomendaciones prácticas para madres, padres y cuidadores:
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Mantener la calma: el adulto regula la emoción del menor.
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Validar lo que siente, sin justificar conductas agresivas.
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Poner límites claros y consistentes.
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Evitar gritos o castigos físicos.
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Hablar del berrinche cuando la emoción ya bajó.
También enfatizó que la coherencia y la paciencia son esenciales para que los niños aprendan a manejar sus emociones de manera sana.
Finalmente, la especialista recordó que los berrinches también son una oportunidad para enseñar habilidades emocionales que servirán toda la vida. Acompañar no significa permitirlo todo, sino guiar con empatía y firmeza.


