En la sección de Héctor Fernández de Lara, el 14 de febrero se abordó desde una perspectiva poco convencional. En lugar de flores, chocolates y declaraciones de amor eterno, se habló de amores tormentosos y relaciones tóxicas que marcaron la historia, demostrando que no todo romance es digno de celebrarse.
La charla invitó a reflexionar sobre cómo algunas de las historias de amor más famosas también estuvieron llenas de obsesión, dependencia emocional, celos y control.
Napoleón y Josefina: amor, poder y obsesión
Uno de los casos más representativos fue el de Napoleón Bonaparte y Josefina, una relación marcada por la intensidad emocional y el desequilibrio.
Napoleón le escribía cartas cargadas de pasión y celos, mientras que Josefina mantenía una vida social independiente que alimentaba la inseguridad del emperador. El amor terminó condicionado por el poder y la ambición, hasta que Napoleón decidió divorciarse de ella por no darle un heredero, dejando claro que incluso los grandes romances históricos pueden esconder dinámicas tóxicas.


