En la sección de cine del programa recibimos al maestro Alfredo Naime, quien en esta ocasión compartió un análisis muy interesante sobre el documental Fiume o morte!, además de reflexionar sobre cómo el cine puede enseñarnos historia, cultura y distintas realidades del mundo.
Un documental que revisita la historia
Naime explicó que tuvo la oportunidad de ver este documental como parte de su participación en la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI).
La película Fiume o morte!, dirigida por Igor Bezinovic, aborda la ocupación de la ciudad de Rijeka en 1919 por parte del poeta italiano Gabriele D’Annunzio, un personaje histórico ligado al nacionalismo y al fascismo.
El documental reconstruye estos hechos ocurridos hace más de un siglo invitando a ciudadanos de Rijeka a recrear los eventos en los mismos lugares donde ocurrieron, mezclando material de archivo con nuevas interpretaciones.
El resultado, explicó Naime, es una obra con un tono fresco e incluso irreverente que cuestiona los mitos oficiales de la historia y muestra los acontecimientos desde una perspectiva diferente.
Rumbo a un reconocimiento internacional
El film forma parte de los cinco finalistas al Grand Prix de FIPRESCI al Mejor Documental 2025, cuyo ganador será anunciado durante la ceremonia de apertura del Millennium Docs Against Gravity Film Festival, que se celebrará en Varsovia, Polonia.
El cine como una forma de aprender
Más allá del documental, el maestro Naime compartió una reflexión interesante: muchas veces aprendemos historia, ciencia o cultura a través del cine.
Desde la butaca, una película puede transportarnos a lugares, momentos y personajes que tal vez nunca habríamos conocido de otra forma.
Por ejemplo, mencionó que el cine nos ha permitido conocer historias como la de Oskar Schindler en La lista de Schindler, entender dinámicas de poder en El padrino o incluso descubrir detalles históricos como lo ocurrido durante el hundimiento del Titanic.
Historias que dejan huella
El cine también nos muestra relaciones humanas, emociones y situaciones que invitan a reflexionar, como ocurre en películas como Perdidos en Tokio, Annie Hall, Shakespeare apasionado o La La Land.
Para Alfredo Naime, una de las grandes virtudes del cine es que no solo cuenta historias: las muestra en presente, permitiendo que el espectador viva la experiencia casi como si estuviera ahí.
Así, cada película se convierte en una oportunidad para descubrir algo nuevo sobre el mundo… y sobre nosotros mismos.
Estamos en todas partes…


