EL PROYECTO DE GRACE Y LAS DUDAS DE LA GRAZIA

Alfredo Naime
Publicado por
Alfredo Naime
Publicado porAlfredo Naime
Comentarios, recomendaciones y consejos para apreciar el séptimo arte, vertidos por el más reconocido crítico de cine en Puebla y zonas aledañas. Disfruta su videoblog.
Lo lees en 5 minutos

Alfredo Naime

De repente en todas partes dejó de hablarse del Oscar, para girar la conversación a Proyecto fin del mundo (Proyect Hail Mary), codirigida por Phil Lord y Christopher Miller, que viene ganando muy buenas opiniones de crítica y público. En ella –de ciencia-ficción– el profesor de secundaria Ryland Grace (Ryan Gosling) despierta en el espacio sideral de un coma inducido, sin memoria inmediata de quién es, ni de cómo ni por qué llegó ahí. Poco a poco va encontrando pistas y recuerdos que le aclaran el misterio: es profesor, sí, pero también Doctor en Ciencias y Biología Molecular, y se encuentra a años luz de la Tierra como parte de una misión para salvarla. Salvarla, ¿de qué? De la muerte del sol, atacado por componentes ya detectados, cuyo proceso debe eliminarse a contrarreloj. Descubre que está solo: los otros dos especialistas de la encomienda, piloto e ingeniera, están muertos, por causas desconocidas. Contra todos los pronósticos intenta seguir adelante, más por inercia que por posibilidades reales de tener éxito. Pero algo por completo inesperado cambia el mapa de las expectativas y los eventos. Al final, podría ser que el Dr. Ryland Grace no esté tan solo…

No es de todos los días que las películas de ciencia-ficción se construyan con tanta precisión, se entiendan con tanta claridad, se sigan con tanta cercanía y te atrapen con tanto sentimiento, humor e imaginación. Proyecto fin del mundo está adaptada de otra novela de Andy Weir, el tipo cuya literatura ya nos había llevado a Marte para atestiguar cómo Matt Damon quedaba varado ahí, en Misión rescate (The martian) de 2015. Ahora, en cambio, el tour de forcé de Grace no tiene que ver con la salvación de él como individuo, sino con salvar a la humanidad entera. Así lo encarna, de manera muy sobresaliente –con ternura, corazón, fragilidad y desde luego incertidumbre– Ryan Gosling, cuyo desempeño le augura desde ya unánime reconocimiento, que seguramente se verá muy reflejado en la temporada de premios de fin de año. Formalmente brillante, absorbente en lo narrativo, conmovedora y cálida en lo relacional –entre sus personajes y con el público– Proyecto fin del mundo vale la pena en todos y cada uno de sus 156 minutos, tanto como el espectáculo que deriva de la odisea in extremis para salvar al planeta, como en la celebración resonante de la amistad genuina, profunda y sin testigos. Es una de las mejores y más entrañables películas sci-fi de este siglo, en la que también luce, en un papel de menos pantalla pero nuclear (máxima autoridad del proyecto), la extraordinaria Sandra Hüller (Anatomía de una caída), en su primera incursión por el cine hollywoodense. Que nadie se pierda Proyecto fin del mundo , y menos aún los fans del género. En especial porque su costo fue de 200 millones de dólares, y pues merece recuperarlos (más utilidades, claro).

Ahora bien, en cartelera hay otros títulos que también prometen, por diferentes razones. Entre ellos, La grazia: la belleza de la duda, del napolitano Paolo Sorrentino, de quien hemos visto (de más y menos méritos) films como Un lugar maravilloso (2011), con Sean Penn; La gran belleza (2013), ganadora del Oscar como mejor película en idioma extranjero; Youth (2015), una de mis favoritas, con Michael Caine, Harvey Keitel y Rachel Weisz en el reparto; La mano de Dios (2021), nominada al Oscar a película internacional, claramente autobiográfica; y, Parténope (2024), que incluye en su reparto, al lado de la bellísima Celeste Dalla Porta, a los celebrados Stefania Sandrelli y Gary Oldman. Justo en Parténopese escucha el siguiente brillante, inolvidable diálogo. Un hombre ya muy mayor (Oldman) le pregunta a la lozana Parténope (la debutante Dalla Porta), jovencita de irresistible belleza: “Dime; si yo fuera 40 años más joven, ¿te casarías conmigo?”. La inmediata respuesta de ella: “Dígame; si yo fuera 40 años más vieja, ¿usted se casaría conmigo?”. Del cine de Paolo Sorrentino, damas y caballeros. Veamos pues La grazia.

Compartir publicación
Publicado porAlfredo Naime
Seguir
Comentarios, recomendaciones y consejos para apreciar el séptimo arte, vertidos por el más reconocido crítico de cine en Puebla y zonas aledañas. Disfruta su videoblog.
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *