Zonas rojas: la historia de los lugares que cambiaron con las ciudades

Héctor Fernández de Lara
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Las llamadas “zonas rojas” han existido en distintas ciudades del mundo durante siglos. Aunque actualmente el término suele relacionarse con lugares donde se concentra el trabajo sexual y la vida nocturna, históricamente estos espacios también estuvieron vinculados con cantinas, cabarets, hoteles, salones de baile y otros negocios nocturnos.

En la sección de Héctor Fernández de Lara en Al Aire, nos adentramos en la historia de estos lugares, cómo surgieron, por qué las autoridades llegaron a regularlos y qué ocurrió con ellos conforme las ciudades comenzaron a crecer.

¿De dónde viene el concepto de “zona roja”?

El término “zona roja” se utiliza popularmente para identificar áreas de una ciudad donde se concentra el trabajo sexual y determinados establecimientos relacionados con la vida nocturna.

Sin embargo, no existe una única historia sobre el origen del término. Su significado ha cambiado dependiendo del país, la época y la forma en que cada gobierno ha regulado estas actividades.

En muchos casos, las autoridades optaron por concentrar determinadas actividades en zonas específicas, en lugar de permitir que estuvieran distribuidas por toda la ciudad.

¿Por qué surgieron estas zonas?

La aparición de estos espacios está relacionada con el propio crecimiento de las ciudades.

En los centros urbanos comenzaron a concentrarse mercados, estaciones de tren, puertos, hoteles, cantinas y lugares de entretenimiento. Alrededor de estos sitios también surgieron actividades relacionadas con la vida nocturna.

Con el tiempo, algunas autoridades intentaron regular, vigilar o limitar estos establecimientos mediante permisos, reglamentos, controles sanitarios y restricciones territoriales.

Así nacieron o se consolidaron algunas de las llamadas zonas de tolerancia.

“Zonas de tolerancia”: una forma de regular lo que ocurría en la ciudad

Un concepto que aparece frecuentemente en la historia es el de “zona de tolerancia”.

La idea consistía en permitir determinadas actividades dentro de un área delimitada y bajo ciertas condiciones establecidas por las autoridades.

En diferentes ciudades se establecieron registros, revisiones médicas, horarios, permisos y reglamentos relacionados con estos establecimientos y con las personas que trabajaban en ellos.

Esto también generó una enorme discusión social: mientras algunos consideraban que la regulación permitía tener un mayor control sanitario y administrativo, otros cuestionaban la existencia misma de estos espacios y las condiciones en las que trabajaban las mujeres.

No todo eran burdeles

Una de las ideas que suelen perderse cuando hablamos de las zonas rojas es que no se trataba exclusivamente de lugares donde se ejercía el trabajo sexual.

En muchas ciudades se desarrolló alrededor de ellas toda una economía nocturna:

  • 🍻 Cantinas y bares.
  • 🎭 Cabarets.
  • 🎶 Salones de baile.
  • 🏨 Hoteles y casas de huéspedes.
  • 🎼 Músicos y espectáculos.
  • 🍽️ Restaurantes y negocios de comida.
  • 🚕 Transporte y otros servicios.

Por eso, las zonas rojas también forman parte de la historia económica y cultural de las ciudades.

Música, personajes y vida nocturna

Estos lugares también estuvieron relacionados con el desarrollo de la música popular y los espectáculos.

Durante buena parte del siglo XX, cantinas, salones y cabarets fueron espacios donde trabajaban músicos, cantantes, bailarines y artistas que posteriormente podían alcanzar mayor reconocimiento.

En México, varios géneros y artistas estuvieron vinculados con la vida nocturna de ciudades como Ciudad de México, Puebla, Veracruz, Guadalajara y otras zonas urbanas.

Por eso, hablar de las zonas rojas también significa hablar de una parte de la historia de la música, del entretenimiento y de la noche.

Las estaciones, puertos y barrios populares

Muchas de estas zonas aparecieron cerca de lugares con un intenso movimiento de personas.

Las estaciones ferroviarias, puertos, mercados y zonas industriales podían convertirse en puntos de encuentro para viajeros, trabajadores y comerciantes.

La actividad económica generaba una gran cantidad de visitantes y, alrededor de ellos, aparecían hoteles, restaurantes, bares y espacios de entretenimiento.

Con el tiempo, algunos de estos sectores adquirieron una reputación particular y terminaron siendo identificados por la población como zonas rojas.

🇲🇽 ¿Y qué ocurrió en Puebla?

Puebla también tuvo sus propias zonas de tolerancia.

Uno de los casos más conocidos fue el barrio de San Antonio, donde durante décadas se concentraron establecimientos relacionados con la vida nocturna y el trabajo sexual.

La zona llegó a quedar prácticamente integrada al Centro Histórico conforme Puebla fue creciendo. Finalmente, en 1968, las autoridades clausuraron la zona de tolerancia de San Antonio y trasladaron estas actividades hacia la 90 Poniente, que en aquel momento se encontraba mucho más alejada de la mancha urbana.

La historia de Puebla es un ejemplo perfecto de cómo estas zonas fueron cambiando de ubicación conforme se transformaba la ciudad.

 

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