¿Por qué soñamos? La explicación de la ciencia

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¿Por qué soñamos? La ciencia detrás de lo que ocurre mientras dormimos

Todos hemos despertado alguna vez con la sensación de haber vivido una historia completa durante la noche: lugares que no existen, personas que hacía años no veíamos, situaciones completamente absurdas o incluso momentos que parecen tan reales que tardamos unos segundos en recordar que estábamos dormidos.

Pero, ¿por qué soñamos? Aunque la ciencia ha logrado entender mucho mejor lo que sucede en nuestro cerebro mientras dormimos, la respuesta definitiva todavía no existe.

Lo que sí sabemos es que los sueños forman parte de nuestra actividad cerebral durante el sueño y pueden involucrar imágenes, sonidos, emociones, pensamientos y sensaciones que en ocasiones parecen tan reales como una experiencia despiertos.

Soñar no ocurre solamente durante el sueño REM

Durante mucho tiempo se relacionaron los sueños casi exclusivamente con la fase REM, llamada así por el movimiento rápido de los ojos que ocurre durante este periodo. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que también podemos soñar durante el sueño NREM, es decir, el sueño sin movimientos oculares rápidos.

La diferencia está en la manera en que suelen presentarse estas experiencias.

Los sueños asociados con el sueño NREM pueden parecer más cercanos a pensamientos, ideas o emociones, mientras que durante el sueño REM suelen aparecer historias más elaboradas, imágenes intensas y situaciones que pueden sentirse extraordinariamente reales.

¿Qué sucede en el cerebro mientras soñamos?

Mientras dormimos, nuestro cerebro no simplemente se apaga. Al contrario, continúa realizando una gran cantidad de actividades.

Durante determinadas etapas del sueño se activan regiones relacionadas con las emociones, la memoria y la percepción, mientras que otras áreas encargadas del pensamiento lógico y el control de los impulsos pueden funcionar de una manera diferente a cuando estamos despiertos.

Esto podría ayudar a explicar por qué en los sueños podemos aceptar situaciones que despiertos nos parecerían completamente imposibles.

En un sueño podemos estar caminando por nuestra casa y, en cuestión de segundos, encontrarnos en otro país, hablar con alguien que ya no está presente o incluso descubrir que podemos volar. Y mientras sucede, nuestro cerebro puede vivirlo como si tuviera sentido.

Los sueños y nuestras emociones

Una de las principales líneas de investigación científica plantea que los sueños podrían estar relacionados con el procesamiento de las emociones y las experiencias importantes que vivimos durante el día.

Esto ayudaría a explicar por qué después de una jornada especialmente intensa podemos tener sueños relacionados con preocupaciones, relaciones personales, acontecimientos recientes o situaciones que nos provocaron emociones fuertes.

La hipótesis es que durante el sueño nuestro cerebro podría trabajar con recuerdos y emociones, ayudando a integrarlos dentro de nuestra memoria.

Eso no significa que cada sueño tenga un mensaje oculto específico. Que soñemos con un examen, una persona o una situación determinada no necesariamente significa que exista una interpretación universal para ese contenido.

¿Los sueños ayudan a resolver problemas?

Otra posibilidad estudiada por la ciencia es que los sueños funcionen como una especie de simulador de situaciones.

Durante un sueño podemos experimentar diferentes escenarios sin enfrentarnos a las consecuencias reales de lo que ocurre. Desde esta perspectiva, soñar podría permitir al cerebro explorar situaciones, practicar respuestas emocionales o incluso encontrar nuevas formas de enfrentar determinados problemas.

Esta idea también podría explicar por qué algunas personas despiertan después de haber tenido un sueño y sienten que encontraron una solución o una nueva perspectiva para algo que estaban pensando.

Sin embargo, los investigadores todavía estudian hasta qué punto los sueños cumplen realmente esta función y cuál sería su importancia frente a otros procesos que ocurren mientras dormimos.

Freud, Jung y las primeras grandes interpretaciones

Mucho antes de que existieran las herramientas actuales para estudiar el cerebro, los sueños ya despertaban la curiosidad de filósofos, médicos y pensadores.

Uno de los nombres más conocidos es Sigmund Freud, quien consideraba que los sueños podían expresar deseos e impulsos reprimidos. Para él, el contenido que recordamos al despertar podía esconder significados relacionados con procesos inconscientes.

Carl Jung, por su parte, desarrolló una interpretación diferente. Consideraba que los sueños podían expresar aspectos de la vida interior y utilizó los símbolos como una parte importante de su explicación.

Estas teorías tuvieron una enorme influencia en la cultura y en la historia de la psicología, aunque las explicaciones científicas actuales sobre los sueños se basan en el estudio del cerebro y los procesos del sueño.

El descubrimiento que cambió el estudio de los sueños

El estudio científico de los sueños dio un salto importante durante la década de 1950, cuando investigadores descubrieron el sueño REM.

La identificación de esta fase permitió estudiar de manera mucho más precisa la actividad cerebral durante el descanso y su relación con las experiencias oníricas.

A partir de entonces, los sueños comenzaron a analizarse no solamente desde la psicología, sino también desde la neurociencia y la medicina del sueño.

Entonces, ¿por qué soñamos?

Aquí está la parte que quizá resulte menos satisfactoria, pero también más interesante: todavía no lo sabemos con certeza.

La Escuela de Medicina de Harvard señala que las razones exactas por las que soñamos y el significado de los sueños todavía no se comprenden completamente.

Existen varias hipótesis. Algunas apuntan al procesamiento de emociones; otras, a la consolidación de recuerdos. También se investiga si los sueños ayudan a resolver problemas, simular situaciones o simplemente son el resultado de la actividad cerebral que ocurre durante determinadas etapas del sueño.

Es posible incluso que los sueños cumplan varias funciones al mismo tiempo.

¿Y por qué algunos sueños parecen tan reales?

La intensidad de un sueño puede estar relacionada con la actividad cerebral durante el sueño REM. En esta etapa pueden aparecer imágenes y emociones particularmente intensas, mientras que nuestra capacidad para cuestionar si lo que ocurre tiene sentido puede ser diferente a cuando estamos despiertos.

Por eso podemos despertar convencidos de que algo sucedió y necesitar unos segundos para darnos cuenta de que todo ocurrió dentro de nuestra cabeza.

Y sí, eso también explica por qué algunos sueños pueden ser tan extraños que parecen escritos por un guionista que definitivamente necesitaba dormir un poco.

Soñar sigue siendo uno de los grandes misterios del cerebro

La ciencia ya sabe que soñamos durante distintas etapas del sueño y que las experiencias oníricas están relacionadas con procesos cerebrales complejos. También existen evidencias que apuntan a una relación entre el sueño, la memoria y el procesamiento emocional.

Pero todavía quedan muchas preguntas abiertas.

¿Por qué algunas personas recuerdan sus sueños con enorme detalle mientras otras casi nunca los recuerdan? ¿Por qué podemos soñar con personas que no vemos desde hace años? ¿Por qué algunas noches tenemos historias completas y otras solamente despertamos con una sensación difícil de explicar?

La investigación continúa buscando respuestas. Mientras tanto, cada noche nuestro cerebro vuelve a cerrar los ojos y abrir una puerta a un mundo en el que las reglas pueden cambiar por completo.

Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes de dormir: pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida dormidos, pero todavía no conocemos todos los secretos de lo que ocurre dentro de nuestra cabeza mientras lo hacemos.

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