Qué difícil es algunas veces ser optimista y no quejarse de lo que escuchamos y sucede día a día en un país como en el que vivimos.
Por mi chamba, me veo en la necesidad de sintonizar los noticieros diariamente y leer algunos periódicos de circulación local y nacional. De principio a fin lo único que encuentro son malas noticias, cada vez peores, cada vez más crueles.
Secuestros, robo de niños, masacres, policías involucrados en graves delitos, políticos corruptos coludidos con narcotraficantes, crisis, devaluaciones, calentamiento global, desastres naturales, enfermedades, pobreza, abusos, etc. , etc., es el cuento de nunca acabar, ¡qué horror!.
¿Cómo seguir los “sabios” consejos de Javier Aguirre al pie del Ángel de la Independencia, con esa carita de optimismo (o de cinismo), diciéndonos que dejemos de ser el país que siempre piensa en lo peor? Me lleva, ¿en qué quiere que pensemos con tanta porquería alrededor? Claro, para él no resultará tan difícil porque su situación no se parece pero ni de chiste a la de millones de mexicanos y además la mayor parte de su vida no transcurre en nuestro país.
Si te manifiestas no te escuchan, si te quejas no te atienden, si denuncias no resuelven. Es increíble que con una “mordida” un trámite que te habían dicho que no se resolvía en menos de 15 días salga en sólo 2, si lo pueden hacer en menos tiempo, ¿por qué no lo hacen sin pedir “mochada”, “dadivas” o cómo quieran llamarle?, ¿por qué nos obligan a caer en ese jueguito asqueroso?, ¿por qué engañan, prometen, roban, burlan y se aprovechan no sólo de los ignorantes, de TODOS?
Hay muchos “por qués” y seguramente nunca tendremos respuestas, ya giramos así desde que tengo uso de razón, bueno, mis papás y mis abuelos y los tatarabuelos de mis abuelos y yo.
Lo cierto es que nos dificultan cada día más la labor de ser positivos y de mirar un panorama alentador, por más que queramos cambiar de actitud y dejar de criticar, por donde le veas siempre encuentras un bache en el camino. Nos hemos vuelto desconfiados, temerosos, apáticos. Cómo decían por ahí -“Oh! y ahora quién podrá ayudarnos”, ya ni el Chapulín Colorado, ¡está muy ruco!.
Hay quienes me critican por hacer comentarios banales y poco profundos de ciertos temas o de bromear con otros, cada quien su estilo, de repente se hacen esfuerzos por encontrar lo bueno dentro de lo malo. Ahora bien, si necesito hablar todo el tiempo de crímenes, corrupción, la política y sus personajes, etc. , para parecer intelectual les prometo que prefiero pasar por desapercibida.
Ojalá tuviera la posibilidad de enterarme del 1% de lo que entra a mi cabeza todos los días, porque la mayoría es basura, por desgracia es el país y el mundo en el que vivimos y si puedo contribuir a que alguien olvide por unos minutos todo esto, ya me siento satisfecha de la labor, aunque se piense que es trivial.
Prometo solemnemente dejar la negatividad guardada en un cajón (con “j” ¿eh?), necesitaba desahogarme por una serie de acontecimientos que me tocó vivir los últimos días. Seguiremos echándole ganas y sonriéndole a la vida, de algo servirá.
Foto: Ignatius244
Ana Cristina Sánchez