Sueño ciudadano

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La lucha incesante por permanecer en la cama unos minutos más, la hemos tenido todos. En cuanto suena el despertados, nadie dice: “¡vaya! Aprovecharé el día”. No. Normalmente pedimos clemencia a la “diosa sábana” para que nunca nos quite su cobijo.

Ofrecemos toda la resistencia posible. Peleamos y retamos a muerte a cualquier oponente que quiera levantarnos de nuestro siempre amable colchón. La lucha se vuelve encarnizada. El “toma y daca” que se genera es un asunto de orgullo.

Cuando podemos, de manera altanera escupimos algunos insultos porque resulta que es domingo y no quitamos la alarma correspondiente al lunes. Creemos que con eso retomaremos el sueño donde Megan Fox nos pedía encarecidamente que reconsideráramos la idea de separarnos. Pero sabemos que no será así.

Con “jeta” y refunfuñando, cerramos nuestros “pispiretos” ojazos y confirmamos lo que ya sospechábamos: no podremos volver a dormir. Con los ojos abiertos, tapados hasta la mitad del cuerpo, con la mirada puesta en la araña que tiene su nido a un lado de la cortina, pasan por nuestra mente ideas tan peregrinas como levantarnos e ir a misa. Reflexionamos sobre las cualidades interpretativas de la señora que canta como el “dueto las pájaras”, únicamente con una voz. Decidimos que no es opción, pese a que el reloj marca las 7 de la mañana.

Tal vez podamos encender el televisor y disfrutar de algún buen programa. ¿En domingo a las siete de la mañana? ¡No hay! Probamos todo método posible. Nos estiramos, nos hacemos piojito, nos rascamos el ombligo y zonas aledañas. Ningún remedio funciona.

Cuando finalmente nos damos por vencidos, aparece “Santa cobija” y nos salva del calvario. El problema es que han pasado dos horas y en pocos minutos el mundo empezará a girar y alguien tendrá a bien despertarnos porque “ya son las nueve”. ¡Me lleva!

Me voy a votar. Porque es mi responsabilidad y porque no quiero que ganen los “malos”. Es 4 de julio y aprovecharé para que me manchen el dedo pulgar derechoy tenga algo de emoción el domingo por la noche.

Foto: Freddy The Boy

Manuel Frausto Urízar

3 COMENTARIOS

  1. Hola Manuelito!!!…

    Pues aquí estoy leyéndote.

    Habemos muchos que no tenemos esa dicha de dormir parejita toda la noche. Yo con mis altibajos cerebrales a veces paso noches completas sin pegar un ojo y me siento con tanta energía como en Sábado a las 2 de la tarde. Otros días, cuando estoy a la baja, duermo por horas y horas y me cuesta trabajo bajar y subir la escalera.

    A la que sí acompaño en su lucha diaria por levantarse es a Iris. Pone el despertador a las 5:50 de la mañana para levantarse a las 6…jajaja…le hago su desayuno y se lanza a las 7 corriendo.

    Algunos sábados y domingos se levanta como en día de trabajo y después de hacer berrinche se vuelve a dormir otro rato.

    Mi única bendición es la siesta sagrada de medio día. De 1:30 a 2:30 duermo como bebé…y repongo toda la energía para darle batería a la tarde.

    Por ejemplo hoy no tengo sueño y tendré una noche larga larga pero muy divertida…

    Así que no te quejes y disfruta tus noches de sueño parejito…jajaja…

    Un abrazote y te sigo leyendo…Diego.

  2. Hola manuel! =)

    conozco muy bien la situacion de la que hablas, solo que yo la vivo un poco diferente: suena el despertador y lo programo para q me despierte media hora mas tarde, el problema es que lo hago mas de 1 vez esa misma mañana… y asi de media hora en media hora se me hace muuuuy tarde JA!

    1 beso. muaak

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