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Muy agradecido…

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¿Alguna vez les ha pasado que no quieren andar de “socialito” y que prefieren aislarse un poco? Pues eso me sucedió recientemente. Como todo en la vida, hay momentos en que quieres hacer un alto en el camino y ver bien el rumbo que llevas. Para esto, buscas la serenidad, tal vez la soledad -como decidas hacerlo- el caso es que no tienes ganas de ir a poner tu sonrisa de “eternamente feliz”.

Por eso, decides organizar una expedición en lo más profundo de ti y optas por desparecer del mapa unos días. Sin pendientes que te agobien, elaboras paso por paso un esquema que te permitirá resolver el entuerto.

No cuentas con que precisamente en esos días de serenidad que ansías, es el cumpleaños de tal, la inauguración de la casa tal, la invitación para ser casi objeto de un homenaje. En fin. Así es. Cuando planeas deshacerte de ciertos compromisos te encuentras con más.

Recientemente recibí una llamada para invitarme a distinguido evento. El enlace fue recibido, según marca el estado de cuenta que nunca me llega, un miércoles a las 19:21 horas. Tendría que aparecer por el jolgorio dos días y unas horas después. No es que sea rockstar, pero mis planes ya eran otros. Saldría de Puebla todo el fin de semana y no era posible.

Entonces vino el resto. Tres llamadas más, una invitación por escrito, en la ola de interés por mi presencia que no entiendo. Y menos me lo explico porque desde hace mucho tiempo quedaron de “regresarme la llamada”, cosa que nunca sucedió.

Como mi educación parisina es sólida, respondí de inmediato a la personalidad que me llamó, que era imposible y que agradecía que hubieran pensado en mí. Sería en otra ocasión. Quise marcar la diferencia entre decir “no puedo” y “te regreso la llamada” y nunca hacerlo. Se llama educación.

Así pues, aunque sea inesperado que alguien responda con una negativa al llamado de los dioses del palacio, es prudente reconocer que verdaderamente me fue imposible asistir. Por tal razón, lo avisé de inmediato.

Pero usted, relajado lector, ¿habría actuado distinto por el simple hecho de que la llamada fuera del Presidente Obama?

Quiero dar fe así, que mi incomparecencia se debe a compromisos adquiridos con anterioridad y que, además, quedo eternamente agradecido por los momentos de intenso amor que fui objeto.

Foto: TuTuWoN

Manuel Frausto Urízar

Manolo

Dicen que soy una perfecta “mula”. Comunicólogo. Disfruto los generosos momentos que nos brinda el futbol, la música y el sarcasmo. Odio odiar. Me gustan los caminos cortos. Me aburren los laberintos. Fundamental, la lealtad. Indispensable, el agradecimiento. Decidido a combatir y el crimen y la injusticia día y noche, sólo descansando para tener amoríos con mujeres hermosas.