CELULOIDE (Y MILAGROS) DE LA PATADA

Alfredo Naime
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CELULOIDE (Y MILAGROS) DE LA PATADA

Alfredo Naime

Claro, en pleno Mundial no se habla de otra cosa. Y como a mí me toca hablar de cine, veamos si puedo armar algo armónico que fusione al 7º arte con el futbol. Al respecto, son muchas las películas que vienen a mi cabeza, pero una de las más entrañables –por un específico segmento– es Noche de paz (Joyeux Noel; 2005), de Christian Carion, basada en hechos reales. En la noche de Navidad de 1914 –en varios de los sectores de combate, entre las hostilidades del Western Front de la 1ª Gran Guerra– soldados alemanes, franceses y escoceses decidieron convocar a una tregua (extraoficial, sin autorización alguna), para hermanarse algunas horas, convivir, intercambiar regalos y jugar futbol, al influjo de la fecha, en un hecho sin precedentes. En su momento, la cinta –francesa– estuvo nominada al Oscar y al Globo de Oro como mejor película en lengua extranjera. Así también, obtuvo el Premio del Público en el Festival Internacional de Leeds, y el premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) en el de Valladolid. ¿Que a muchos no les gustan las películas “de guerra”? No hay problema: desde su honda humanidad, esta es una película de paz. A Noche de paz la abanderaban tres taglines: 1)“Sin enemigo, no puede haber guerra”; 2)“Francia 1914: un momento de humanidad que hizo historia”; 3)“Noche de Navidad 1914: en un campo de batalla de la 1ª Guerra Mundial, un evento trascendente cambió las vidas de soldados franceses, alemanes y británicos”. Una obra conmovedora que hace ya 20 años atrapó nuestros corazones.

Desde luego, por parte del cine existen intentos agradecibles de revisar al balompié, y a sus entornos, más directamente y a fondo. Estaturas aparte, resultan muy disfrutables para los genuinos futboleros, que vemos futbol siempre y no sólo durante los Mundiales. Aquí cuatro de ellos. Fútbol como nunca (Alemania Occidental; 1971), de Hellmuth Costard. El 12 de septiembre de 1970, durante un juego Manchester United-Coventry en Old Trafford, Costard –director de cine experimental– siguió con ocho cámaras de 16 mm, durante más de 90 minutos, al legendario 11 George Best, “el símbolo del clásico puntero izquierdo”. El resultado es un documento único en la historia de los registros fílmicos del fútbol, que justamente permite verlo como nunca. Toda una experiencia de intimidad individual en el terreno de juego. Historias de fútbol (Chile; 1997), de Andrés Wood. Tres historias breves —Pasión de multitudes, No le crea y Último gol gana— construidas en torno a lo que significa el fútbol para jóvenes chilenos. El segundo segmento está escrito por Mario Benedetti, además de que la cinta incluye un gran gol de Gustavo Moscoso –viejo conocido de la afición poblana– justo en Copa del Mundo.

El milagro de Berna (Alemania; 2003), de Sönke Wortmann. Durante los 50s, la selección más poderosa, la más temida, fue aquella de Hungría encabezada por el legendario Ferenc Puskas. Pero en la Copa del Mundo de 1954, celebrada en Suiza, el destino les puso enfrente –para la gran final– al equipo alemán, dirigido por el también legendario Sepp Herberger. Los eventos quedan articulados desde los ojos de un niño alemán –cuyo sueño es llegar a Suiza para presenciar el juego definitivo– y desde el trabajo de un reportero que cubre el certamen. Acordémonos: toda nación necesita de héroes, y con frecuencia es el fútbol el que los proporciona. ¡Gol! (Goal!; EEUU, 2005), de Danny Cannon. Santiago, inmigrante latino que vive en Los Ángeles, sueña con convertirse en futbolista profesional. Y sí, su azaroso destino decide concederle la oportunidad de probarse en el histórico Newcastle United, de la Premier League. ¡Gol!  es un cuento de hadas que, desde el pretexto perfecto, funciona envidiablemente. (Tal vez es justo por eso que aceptamos incluso el descomunal zurdazo final, siendo que los 100 minutos previos Santi sólo pateaba con la pierna derecha).

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