La combinación Clint EastwoodTom Hanks rinde frutos en Sully, cinta basada en hechos reales que ilustra la increíble decisión (y consecuente “apuesta”) de Chesley Sullenberger, el piloto aviador que el 15 de enero del 2009 bajó su Airbus 320 –con los dos motores averiados– en el río Hudson de Nueva York, salvando la vida de 155 personas. A partir de eso, por obvias razones, el apodado Sully fue encumbrado como un héroe, si bien la película aborda la (¿velada?) investigación que sobre su acción y reacciones emprendió en su momento la NTSB, oficina a cargo de “la transportación nacional segura”. Lo anterior son los eventos físicos (la trama, pues), ya suficientemente atractivos; pero además está la reflexión, más profunda, sobre qué es lo que genuinamente te lleva a la heroicidad: convertir lo descabellado en posible, lo improbable en alternativa bendita, para proteger a los demás. En el caso del “milagro del Hudson”, justo lo que Sullenberger logró, a fuerza de profesionalismo, de foco, de convicción, aparejándolo a la pericia, claro.

Clint Eastwood nos cuenta esto con serenidad, alternando tiempos, sin sobre-dramatizar, entendiendo que el drama de suyo está presente, muy preciso, en los hechos mismos. Así, Sully como resultado es una película gratificante, al mismo tiempo absorbente y emotiva, en la que desde luego te impresiona lo que pasa, pero también, comprobar la capacidad de respuesta del ser humano, o al menos de esos que, a partir de su fuerza de espíritu y preparación –sin buscarlo ni ostentarlo– reaccionan según la estatura de su trabajo, como genuinos profesionales. En especial, cuando dichos espíritu y preparación guían tu desempeño a ser el factor que evita de la muerte a 155 almas. Además de Tom Hanks, que encarna –muy bien, como siempre– a Chesley Sullenberger, en Sully aparecen, entre otros, Aaron Eckhart y Laura Linney, si bien el show completo es de Hanks, sin ninguna duda. Así pues, Sully es quizá lo mejor de la cartelera vigente.

Por otra parte –y siempre da gusto– sigue estrenando cine mexicano cada semana. Ahora fue el caso de Qué pena tu vida, de Luis Eduardo Reyes, el realizador de aquella Amor letra por letra del 2008. Se trata de una comedia romántica en la que, básicamente, Javier (José María de Tavira) y Sofía (Ilse Salas) se conocen y, poco a poco, se dan cuenta que tal vez sean el uno para el otro. Pero “por esas cosas” de las relaciones contemporáneas de pareja, los tórtolos se distancian. Ambos lo resienten, pero aparentemente más Javier, quien entra en una espiral de pérdidas: su novia, su trabajo, su depa, su coche; bueno, hasta su bicicleta (canijo, ¿no?). Lo único que le queda –con sus altibajos– es Andrea (Aislinn Derbez), su eterna mejor amiga, siempre cerca y acompañándolo, atenta a darle consejos. Pero Javier, ¿sabes qué? Hasta las mejores amigas se cansan. Aun así, ex-novia o no, ¿por qué la mujer de tu vida no puede ser como Andrea? ¿O será que puede serlo?

Qué pena tu vida está bien realizada, aun con rasgos que –más y menos– le son adversos. Por ejemplo, que siendo muy buena su música (compuesta por Paté de Fua) está sobre-cargada de ella; casi siempre escuchas algo. Y además, José María de Tavira, seguro que inconscientemente, en varios momentos está en modo Eugenio Derbez(?), lo cual resulta tan raro como innecesario. Pero todo puesto en balanza, hay más méritos que deméritos en esta película, en especial por los muy buenos trabajos sobre los tres personajes nucleares, en un esquema que alternativamente presenta a de Tavira con alguna de las dos chicas, pero no a los tres juntos salvo coyunturalmente. Desde luego, puede decirse que la línea argumental es muy delgada y que ya la hemos visto –una rayita más, una rayita menos– en otras cintas; pero Qué pena tu vida ofrece no sólo la posibilidad de entretenerte, sino también sensaciones y sentimientos reconocibles en los momentos que los exigen. Entonces, mexicana y digna como es, qué pena tu vida si te la pierdes.

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