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Como dos gotas de agua

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Tener gemelos (y no hablo en doble sentido) es bonito. Es una emoción doble el hecho de ser madre o padre de dos criaturitas en vez de una; pero ¿por qué carajos, si ya son casi iguales, los tienen que vestir también de la misma manera? Ya mucho tenia con Phil y Lil, de la extinta «aventuras en pañales». Que si no era porque uno volteaba cuando decían su nombre no los reconocía (Hasta la voz era igual).

Los padres de los gemelos los reconocen fácilmente por detalles como una ceja más levantada que la otra, o un lunar en la parte baja del cuello, cosas que a simple vista uno no se da cuenta y no le toma tanta importancia. No sólo juegan con el “encuentra las diferencias”, ya que por disposición cuasi oficial, es necesario a veces verlos como bichos raros para diferenciarlos.

A todo esto me refiero cuando los gemelos son chiquitos y ellos no tienen jurisdicción alguna sobre su físico. Para colmo de males, si la genética ha jugado con ellos y los ha hecho a muy imagen y muy semejanza del otro, todavía a los padres se les ocurre la brillante idea de vestirlos, peinarlos y hasta ponerles los mismos accesorios.

Cosa que se vuelve bastante molesta (en mi caso) ya que se ve que la creatividad nada más no abunda en esa familia (los nombres también van parecidos, Cristian y Cristóbal por ejemplo) y demuestra también el amor por compran la ropa igual por montón; como en las caricaturas, pues ven una camisa verde y venga de una vez dos, así no se pelean, y que un sombrero azul, pues también venga y entonces así les compran toda la ropa por lo que parecerán fotografías siempre.

No sólo son iguales de las orejas para abajo, si no que un elemento con el que podrían jugar es idéntico: El peinado. Los dos van peinados de lado, ah pues tiene que ser el mismo lado sino pierden simetría, y de tan simétricos  dan dolores de cabeza. La carriola, el biberón, las toallas para limpiarlos, los cuartos, las cunas todo igual, de verdad eso pasa de simpático y deja una duda sobre que tantas ganas le muestran al desarrollo de la identidad del niño, ¿que se sentirá verse al espejo, y que veas lo mismo que cuando ves a tu hermano? Ha de ser preocupante… pero bueno gracias a alguien allá arriba, cuando crecen cambian los estereotipos y sale por fin la autonomía sobre ellos mismos, tomando decisiones sobre su imagen y empezando a revelar su estilo propio.

A veces se ven bonitos los gemelos, igual vestidos y todo, pero que no sea cosa de todos los días, esto sólo demuestra una fácil salida o pereza por la compra de vestuarios y accesorios. Volvemos a la doble alegría de ser padre de estas personas, qué mejor que cada uno con diferencia notables.

Foto: Toni Blay

Alejandro Cadavid

Alejandro Cadavid

¿Cómo me podré describir sin sonar extraño? Aunque, ahora que lo pienso, soy extraño. Cinco años de universidad me han dejado con esquilas creativas en mi cerebro y pocas palabras en mi boca, sólo que cuando hablo, no es para recitar poesía precisamente. <a href="https://estamosalaire.com/acerca-de/staff/cadavid/" /><em>Leer más</em></a>