Las ardillas son uno de los mamíferos más comunes en parques, bosques y áreas urbanas. Conocidas por su agilidad y por almacenar alimento, estos pequeños roedores desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas.
Gracias a sus hábitos de alimentación, las ardillas contribuyen a la dispersión de semillas, favoreciendo el crecimiento de árboles y otras especies vegetales.
Curiosidades sobre las ardillas
Entierran su comida para el futuro
Durante ciertas épocas del año, las ardillas esconden nueces, bellotas y semillas en distintos lugares para alimentarse durante el invierno. Curiosamente, olvidan parte de estos escondites, lo que permite que muchas semillas germinen y se conviertan en nuevos árboles.
Tienen una memoria sorprendente
Aunque no recuerdan cada escondite, utilizan referencias visuales, el olfato y su memoria espacial para localizar gran parte del alimento que almacenan.
Son excelentes trepadoras
Gracias a sus afiladas garras y fuertes patas traseras, pueden subir y bajar árboles con gran facilidad, incluso descendiendo de cabeza.
Su cola tiene múltiples funciones
Además de ayudarles a mantener el equilibrio mientras saltan entre las ramas, la cola les sirve como protección contra el frío, para comunicarse con otras ardillas y como apoyo durante sus desplazamientos.
Son muy rápidas
Algunas especies pueden alcanzar velocidades de hasta 30 kilómetros por hora y realizar saltos de varios metros entre árboles.
Aliadas de los bosques
Especialistas consideran a las ardillas como importantes dispersoras de semillas, ya que ayudan de forma natural a la regeneración de bosques y áreas verdes.
Por ello, recomiendan no alimentarlas con comida procesada como pan, frituras o dulces cuando se encuentran en parques, ya que estos alimentos pueden afectar su salud. Lo mejor es permitir que mantengan su dieta natural basada en semillas, frutos y nueces.
Además de ser animales carismáticos, las ardillas cumplen una función esencial para conservar los ecosistemas donde habitan.


