En la sección de cine de Al Aire, el maestro Alfredo Naime continuó con su recorrido por las películas nominadas al Ariel como Mejor Película y esta vez puso la mirada en un documental que cuenta una historia tan dolorosa como profundamente humana: “La libertad de Fierro”, de Santiago Esteinou.
La película sigue a César Roberto Fierro Reyna, un mexicano que pasó alrededor de 40 años preso en una cárcel de Texas, buena parte de ese tiempo en el llamado corredor de la muerte, y que finalmente obtuvo su libertad condicional y fue deportado a México.
Una historia que comenzó con “Los años de Fierro”
Para entender “La libertad de Fierro”, explicó Naime, es necesario conocer primero “Los años de Fierro”, documental realizado también por Santiago Esteinou en 2014.
Esta primera película se acerca a la historia de César Fierro, quien fue declarado culpable en 1979 por el asesinato de un taxista en El Paso, Texas. Fierro siempre negó haber cometido el homicidio y sostuvo que fue obligado a firmar una confesión bajo presión y amenazas.
El documental también muestra las condiciones que enfrentó durante décadas de encarcelamiento y se acerca a su hermano Sergio, cuya historia se convierte en una parte importante del relato.
“Los años de Fierro” obtuvo reconocimientos en festivales internacionales de Costa Rica, Bolivia y DocsMX, consolidando el trabajo de Esteinou alrededor de una historia que todavía tenía capítulos pendientes.
De la cárcel a una libertad difícil de entender
Diez años después, Esteinou retomó la historia con “La libertad de Fierro”, documental estrenado en 2024.
Esta vez, el punto de partida es completamente distinto. César, ya sexagenario, recibe la libertad condicional y es deportado a México. Después de cuatro décadas tras las rejas, comienza una etapa que podría parecer sencilla desde afuera: aprender nuevamente a vivir en libertad.
Pero para alguien que pasó prácticamente toda su vida adulta en prisión, la libertad también representa un territorio desconocido.
Volver a empezar después de cuatro décadas
La película acompaña a César durante sus primeros pasos en esta nueva vida. Tras ser liberado en 2020, en plena pandemia de Covid-19, comienza su adaptación en Ciudad de México con el apoyo de Esteinou y otras personas.
Más adelante, el director lo acompaña de regreso a Ciudad Juárez, donde César intenta reencontrarse con los lugares, las personas y los recuerdos que dejó atrás décadas antes.
El regreso está marcado por la nostalgia. Las calles han cambiado, las personas han tomado caminos diferentes y algunos de los rostros que Fierro recuerda ya no están. Incluso acercarse a las casas de familiares y conocidos implica descubrir qué queda de aquel mundo que conoció antes de ser encarcelado.
El recuerdo de Sergio
Uno de los aspectos más emotivos del documental es la relación de César con su hermano menor, Sergio.
Los recuerdos familiares aparecen mientras Fierro recorre nuevamente los espacios de su pasado. La película evita convertir estos momentos en un simple recurso sentimental y permite que las emociones surjan de manera natural.
La fotografía de Axel Pedraza y la música de Galo Durán acompañan este recorrido por una memoria que intenta reconstruirse después de 40 años.
Un documental sobre libertad, pero también sobre las consecuencias
Para Naime, “La libertad de Fierro” funciona como algo más que la continuación de una historia judicial. La película muestra las dificultades de una persona que regresa a una sociedad que ya no reconoce completamente y que tampoco puede recuperar de manera sencilla la vida que tenía antes de su encarcelamiento.
El documental presenta a César intentando reencontrarse con su pasado, pero también tratando de descubrir quién es en el presente.
La propuesta de Esteinou mantiene un tono sereno y evita, de acuerdo con el análisis de Naime, caer en la condescendencia o en una explotación fácil de la historia. En lugar de eso, observa y acompaña.
Una historia que deja preguntas
“La libertad de Fierro” también abre una conversación sobre las consecuencias de los errores y abusos dentro de los sistemas de justicia y sobre las vidas que pueden quedar marcadas durante décadas.
Más allá del caso particular de César Fierro, el documental plantea una realidad que, como señala Naime, puede encontrarse en distintas partes del mundo: personas que pasan años tras las rejas y cuyas historias quedan atravesadas por decisiones, omisiones y circunstancias que difícilmente pueden repararse con una simple palabra como “libertad”.
El cine como memoria
Con “Los años de Fierro” y “La libertad de Fierro”, Santiago Esteinou construye un díptico documental que acompaña a César desde su largo encarcelamiento hasta su regreso a una vida que tuvo que aprender a reconocer nuevamente.
Y justamente ahí está una de las mayores fuerzas de la segunda película: entender que salir de prisión después de 40 años no significa simplemente abrir una puerta. También significa enfrentarse a un mundo que cambió mientras uno permanecía encerrado.
En Al Aire, Alfredo Naime nos invitó así a mirar esta película no solamente como un documental sobre un caso judicial, sino como una historia profundamente humana sobre la memoria, la libertad, la pérdida y la posibilidad de comenzar de nuevo.
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