En nuestra sección de Ciencia con el Dr. Raúl Mújica, tuvimos una charla muy especial con el Dr. Ibrahim Torres, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y responsable del sitio del Observatorio de Rayos Gamma HAWC.
En esta ocasión, la conversación giró alrededor de uno de los grandes temas científicos de la semana: el Premio Nobel de Física 2026, otorgado al físico Francis Halzen por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y por el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.
¿Qué tienen que ver los neutrinos con el Nobel?
Para entender la importancia de este reconocimiento, el Dr. Ibrahim Torres nos ayudó a conocer un poco más sobre los neutrinos, unas partículas subatómicas que tienen una característica muy particular: interactúan muy poco con la materia.
Por eso, enormes cantidades de neutrinos pueden atravesar la Tierra e incluso nuestros propios cuerpos sin que nos demos cuenta. Su dificultad para ser detectados es precisamente lo que los convierte en una herramienta tan interesante para estudiar fenómenos extremos del universo.
El Nobel reconoce el trabajo de Halzen relacionado con IceCube, un enorme observatorio instalado en el hielo de la Antártida. La idea consiste en utilizar aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo como detector y colocar sensores capaces de identificar los pequeños destellos de luz que se producen cuando un neutrino interactúa con la materia.
Los “mensajeros fantasma” del universo
Durante la charla, Raúl Mújica e Ibrahim Torres explicaron por qué los neutrinos son conocidos popularmente como “partículas fantasma”.
A diferencia de otras partículas que pueden ser desviadas por campos magnéticos o absorbidas durante su recorrido, los neutrinos pueden viajar enormes distancias prácticamente sin alterar su trayectoria. Esto permite que algunos lleguen hasta nosotros procedentes de regiones muy lejanas del cosmos.
Y aquí está una de las claves de su importancia: al estudiar estos neutrinos de alta energía, los científicos pueden obtener información sobre algunos de los procesos más violentos y energéticos del universo, como los relacionados con objetos y fenómenos astrofísicos extremos.
¿Cómo se detecta algo que casi nunca interactúa?
Esta fue una de las preguntas que ayudaron a explicar el tema de una manera mucho más sencilla durante nuestra sección de ciencia.
Los científicos no “ven” directamente al neutrino. Lo que buscan son las señales que deja cuando, en ocasiones extraordinariamente raras, interactúa con la materia.
En IceCube, los sensores distribuidos dentro del hielo pueden registrar la luz producida por esas interacciones. A partir de esas señales, los investigadores pueden reconstruir información sobre la dirección y la energía del neutrino y tratar de determinar de dónde llegó.
En otras palabras, el hielo de la Antártida funciona como una gigantesca trampa para intentar descubrir las huellas de estas partículas. Esa idea fue fundamental para el desarrollo de IceCube y forma parte de las contribuciones reconocidas a Francis Halzen.
Una nueva ventana para conocer el universo
Uno de los grandes aportes de este tipo de investigaciones es que permiten complementar lo que conocemos del universo a través de la luz.
Los neutrinos ofrecen una especie de nueva ventana para estudiar el cosmos, porque pueden transportar información desde lugares donde otras señales son más difíciles de observar.
Por eso, el Premio Nobel de Física 2026 no solamente reconoce la construcción y desarrollo de un instrumento científico. También reconoce una forma diferente de observar el universo y de buscar respuestas sobre los fenómenos que ocurren mucho más allá de nuestro planeta.
¿Y qué tiene que ver HAWC?
La presencia del Dr. Ibrahim Torres hizo todavía más interesante la conversación, porque su trabajo está relacionado con HAWC, el Observatorio de Rayos Gamma de Gran Altitud ubicado en las inmediaciones del volcán Sierra Negra, en Puebla.
HAWC utiliza detectores Cherenkov de agua para estudiar rayos gamma y fenómenos de muy alta energía. Aunque HAWC e IceCube son observatorios diferentes y detectan distintos tipos de señales, ambos forman parte de una nueva manera de estudiar el universo a partir de partículas y radiación provenientes de fuentes cósmicas extremas.
De ahí la importancia de hablar de estos temas desde Puebla: tenemos en nuestro estado un observatorio que participa en la investigación de algunos de los fenómenos más energéticos del cosmos.
Ciencia que nos ayuda a mirar más lejos
La charla entre el Dr. Raúl Mújica y el Dr. Ibrahim Torres nos permitió acercarnos a un tema que puede sonar complicado, pero que en realidad parte de una pregunta fascinante: ¿cómo podemos conocer lo que ocurre en lugares del universo que están a millones o miles de millones de años luz?
Los neutrinos son una de las respuestas. Son partículas diminutas, difíciles de detectar y capaces de viajar enormes distancias. Y gracias a observatorios como IceCube y HAWC, los científicos continúan encontrando nuevas formas de escuchar —y ahora también detectar— los mensajes que llegan desde el universo.
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