A pesar de la euforia mundialista de estos días –a ratos, hasta obsesiva– muchos se siguen
acercando a las salas de cine. En una mayoría, a ver Toy story 5, de Disney y Pixar, o El
día de la revelación, de Steven Spielberg, cintas ambas con enorme impacto de taquilla.
Ahora bien, no está de más voltear a alguna de las opciones que exhiben en los espacios
contiguos, no tan concurridos. Una de ellas es Romería (2025), de la catalana Carla Simón,
de quien atesoro Alcarrás, exhibida en México en 2023 y a la que en su momento consideré
como tal vez lo mejor visto aquel año. Romería tiene por núcleo a Marina (la debutante
Llúcia García), jovencita que aspira a una beca para ingresar a la universidad (para estudiar
cine, claro). Sólo que –por razones no claras– justo carece de un documento que la acredite
como española legítima, hija de una pareja fallecida 15 años atrás, en circunstancias que
siguen siendo nebulosas. Para resolver este problema administrativo de identidad, Marina
viaja a Vigo, al entorno de la familia de su padre, a la cual no conoce: abuelos, tíos, primos.
Sólo acompañada por el diario de su madre (que siente como una suerte de guía), será
entonces –ahí, en esos días, entre dicha parentela– que Marina se convenza a sí misma de
que, más allá de un documento oficial, en realidad está en busca de la historia de sus
padres, que por ende es también el origen de la suya. ¿Qué pasó con ellos en realidad y por
qué tanto hermetismo? ¿Por qué las diversas y encontradas versiones? ¿Cuál de ellas, si
alguna, es la más cercana a la verdad? Es así que el foco de Marina deja de estar en una
confirmación notariada; ahora, más y más cada minuto, su mente y corazón están a la
captura de su identidad personal, íntima, a partir de los recovecos de sus pesquisas en torno
a los secretos de las etapas finales de sus padres. Cuando el Festival de Cine de El Gouna
(Egipto) reconoció a Romería con su Mención Especial, la justificación fue esta: «Una
búsqueda de orígenes que adquiere los contornos de una historia de fantasmas sensual y
onírica. El film confirma el gran talento de la directora y su mirada poco convencional,
que promete resultados aún más sorprendentes en el futuro».
Romería está narrada de manera capitular, en dos tiempos fílmicos alternativos. El
principal es el de la visita de Marina a Vigo, en 2004; el otro, desde imágenes (amateurs,
caseras) originadas en los apuntes del diario de su madre, a mediados de los 80s. A mí me
atrapó y gustó más en sus actos de planteo y desarrollo; no tanto así en el de desenlace,
concentrado ya en revelar los qué(s) y por qué(s) de los padres de la chica, marcados por el
desenfreno de su ochentero “espíritu libre”. Esto no hace fallida a la película, pero acaso sí
menos evocativa, por lo enfático de esa postrer ilustración del modus vivendi de la pareja,
que diluyó su muy atractivo, sugerente, status de enigma, no sé si para bien. Pero desde
luego considero que hay que ver Romería, el retrato de prejuicios de familia que al mismo
tiempo hacen la directora y el personaje central: Carla, como creadora; y Marina, desde su
toma de conciencia como alguien a quien se ha negado –por las razones que sea– conocer
y profundizar en sus vínculos de sangre. Bienvenida pues Romería, siendo una lástima que
aparezca cuando la atención generalizada está en lo futbolero y, si acaso, en las cintas
arriba mencionadas, más comerciales. Por mi parte, quedo expectante y deseoso de cuanto
venga dirigido por Carla Simón; hasta ahora, un cine muy sensible, de excepción.
Y ya que mencioné a Alcarrás –en su momento ganadora del Festival Internacional
de Berlín– recuerdo aquí que por igual se trata de un drama, relativo a una familia dedicada
al cultivo de duraznos, hasta que una inesperada herencia pone en riesgo las tierras en las
que siembran. Destaco que en su mayoría está actuada por no profesionales, lugareños justo
de la región en que transcurre. A mi juicio una cinta extraordinaria, por si alguno de ustedes
quiere buscarla y sumarla al visionado de Romería. Venga, que sí se puede.
LA FAMILIA TODA, EN ROMERÍA…
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