javier
[dropcap]L[/dropcap]o conocí hace más de diez años. Llegó a una reunión deportiva con radioescuchas. Él no iba a jugar como el resto. Sólo iba a conocernos. Ahí nos contó que debido a la diabetes estaba perdiendo la vista. “sólo veo algunas sombras” decía. Dejó de ser oyente para convertirse en amigo.

Era Chef y solía platicar que trabajó en el Centro Mexicano Libanés y que hacía los postres más deliciosos. Conocimos más de su vida, su tristeza por haber quedado solo por lo complicado de la enfermedad, su afición por el Puebla y el gusto por asistir al estadio a “sentir la energía de la gente” aunque no pudiera ver.

Constantemente se reportaba. Hablaba para saludar, ganarse boletos, recordar nuestro aniversario, opinar de algún tema o simplemente porque nos volvimos cotidianos y formamos parte de una comunidad, su comunidad.

[quote]En una entrevista para hablar de la ceguera, Javier comentó: “al principio andaba como político, dejando la jeta en todos los postes”.[/quote]

Hace poco estuvo internado, la situación se había complicado. Iris y Diego (radioescuchas y televidentes que también se han vuelto amigos) me avisaron cómo estaba todo. Poco después pude hablar con él. Todo iba mejor.

Javier nos enseñó que estar ciego no era un impedimento para enviar y recibir mensajes de texto, ni para estar en redes sociales -tiene su cuenta de twitter donde nos comentaba permanentemente- mucho menos para perderse espectáculos deportivos o para poder ganarse la vida haciendo postres.

Con una sonrisa permanente, con la broma y la carcajada en cada comunicación telefónica, con la felicitación infaltable en cumpleaños, aniversarios y navidad, se hizo de un lugar.

Y es que no basta con agradecerle que le gustara nuestro trabajo y que estuviera pendiente del programa. Hay que agradecerle también que nos compartió su mundo, sus problemas, su ceguera, hicimos un programa con él hablando del tema, nos explicó cómo fue su proceso y cómo llevaba ahora la vida.

Nos llevó algún postre al programa, era el pretexto para una visita a saludarnos. Hicimos otra entrevista hablando de su trabajo como Chef. Platicamos y disfrutamos esa tarde. Estaba muy agradecido por ese espacio. Así pasó el tiempo.

Hoy recibí un mensaje de Iris y Diego. Ambos me avisaban que Javier Cabañas había fallecido. Que la lucha había terminado. Que la tranquilidad había llegado a él después de mucho sufrimiento. Es triste y doloroso, sobre todo para su familia.

Qué mejor que recordar a Javier con su sonrisa y buen humor, con su actitud de guerrero aunque la situación se viera más oscura y complicada. Con el amor a su familia. Con su playera del Puebla y sus fotos en el estadio. Con su hermano acompañándolo a la posada de Al Aire en diciembre pasado.

Gracias por tu tiempo, amistad y cariño. Gracias Chef Javier Cabañas

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Dicen que soy una perfecta “mula”. Comunicólogo. Disfruto los generosos momentos que nos brinda el futbol, la música y el sarcasmo. Odio odiar. Me gustan los caminos cortos. Me aburren los laberintos. Fundamental, la lealtad. Indispensable, el agradecimiento. Decidido a combatir y el crimen y la injusticia día y noche, sólo descansando para tener amoríos con mujeres hermosas.

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