Las emociones forman parte de nuestra vida cotidiana. Alegría, tristeza, enojo, miedo, frustración o ansiedad pueden aparecer ante distintas situaciones y, aunque algunas veces quisiéramos simplemente dejar de sentirlas, aprender a reconocerlas y gestionarlas puede ayudarnos a responder de una manera más consciente.
En la sección de psicología de Al Aire, la Dra. Pipis Planell habló sobre la importancia de gestionar nuestras emociones y entender que regularlas no significa ignorarlas, esconderlas o pretender que no existen.
No se trata de dejar de sentir
Una de las claves para comprender la gestión emocional es reconocer que todas las emociones cumplen una función. La Asociación Americana de Psicología explica que las emociones involucran aspectos de nuestra experiencia, comportamiento y respuestas fisiológicas frente a situaciones que consideramos importantes. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Por ello, sentir enojo, tristeza, miedo o frustración no significa necesariamente que algo esté mal con nosotros. El reto está en identificar qué estamos sintiendo, qué lo provocó y qué podemos hacer con esa emoción antes de reaccionar impulsivamente.
Reconocer antes de reaccionar
Gestionar una emoción comienza por hacer una pausa. En lugar de actuar inmediatamente desde el enojo, la frustración o la tristeza, podemos intentar identificar qué está ocurriendo dentro de nosotros.
- Reconocer: identificar qué emoción estamos experimentando.
- Nombrar: ponerle palabras a lo que sentimos.
- Comprender: preguntarnos qué situación desencadenó esa emoción.
- Hacer una pausa: evitar reaccionar impulsivamente cuando la emoción está en su punto más intenso.
- Responder: elegir una conducta que sea congruente con lo que necesitamos y con la situación.
La regulación emocional implica precisamente diferentes procesos mediante los cuales las personas pueden modificar la manera en que experimentan y expresan sus emociones. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
La importancia de hablar de lo que sentimos
Otra herramienta importante es aprender a expresar las emociones. Hablar con una persona de confianza puede ayudarnos a ordenar lo que estamos viviendo y a encontrar nuevas perspectivas.
Buscar apoyo también forma parte de las estrategias de afrontamiento emocional. La psicología reconoce, entre otras herramientas, la búsqueda de apoyo social y distintas técnicas de relajación como recursos que pueden ayudar a manejar las respuestas emocionales ante situaciones difíciles. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
La pausa puede cambiar nuestra respuesta
Cuando una emoción es muy intensa, reaccionar inmediatamente puede llevarnos a decir o hacer cosas que posteriormente lamentemos. Por eso, generar un pequeño espacio entre lo que sentimos y nuestra respuesta puede ser una herramienta útil.
Respirar profundamente, alejarnos unos minutos de una situación, caminar, escribir lo que estamos sintiendo o simplemente esperar antes de responder pueden ayudarnos a recuperar claridad.
La investigación sobre regulación emocional también estudia cómo diferentes estrategias pueden utilizarse antes o después de que aparezca una respuesta emocional, así como sus consecuencias a corto y largo plazo. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Gestionar nuestras emociones es un aprendizaje
La gestión emocional no ocurre de un día para otro. Es una habilidad que podemos desarrollar con práctica, autoconocimiento y, cuando es necesario, acompañamiento profesional.
La Dra. Pipis Planell recordó que entender nuestras emociones puede ayudarnos no sólo a sentirnos mejor, sino también a mejorar la manera en que nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.
Porque las emociones no son el enemigo: son información. Aprender a escucharlas, comprenderlas y decidir cómo responder ante ellas puede convertirse en una herramienta fundamental para nuestro bienestar.
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