A estas alturas no hay mucho qué decir. Confieso que pensé que el amor propio de los jugadores les iba a llevar vencer a cualquier rival en octavos de final. La explicación de Javier Aguirre, la misma de siempre. “Hicimos lo que pudimos”.
Para hacer lo que pueden, hay muchos millones de mexicanos. Para hacer algo más, se supone que iban los “mejores”. El técnico, que ha crecido en Europa, no hizo gran cosas. Los jugadores que militan en las mejores ligas no aparecieron. Ni Messi. El gol, lo anotó un “Chiva”, Javier Hernández. Se equivoca Osorio, que tiene cuatro años en el viejo continente.
¿Cuándo creeremos en nosotros, en nuestra liga, en lo que se hace aquí? Por ejemplo, Paraguay, que tiene una buena cantidad de jugadores en México, sigue vivo.
No se trata de patear al perro cuando está amarrado, pero sí da coraje. Ojalá a los jugadores les doliera cuando menos la mitad la eliminación, que a los millones que volvimos a creer.
Los mensajes mamilas de”ya se pudo”, se los pueden guardar en su “Vasco” trasero. El problema es que ni para dónde voltear. No hay motivos para creer en el futbol, en la política, en el sistema de justicia, en fin.
Lo único que podemos hacer es creer en uno mismo y así generar algo. Por lo pronto yo creo en todos ustedes y en nosotros. Empecemos por ahí. En el día a día, en lo que hacemos, en nuestros trabajos, en nuestras casas, en nuestro entorno. Y soy necio, algún día, esto tendrá que cambiar.
Foto: Juan Falque
Manuel Frausto Urízar